IGLESIA CRISTIANA EVANGELICA
SAMARIA
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viernes a las 19:00 h (culto de oración) 
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MUSICALES DE SAMARIA
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LA PASION
POR TI Y POR MI

RESTAURANDO MI ALTAR A JEHOVA

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Los maduros no se acercan al altar a pedir
Las tinieblas solo retroceden con la luz celestial que proviene de Jesús. El arrebatamiento existe como principal
objetivo de animar a la Iglesia de Cristo. Los burladores son los que se quedan y que han menospreciado la voz de
advertencia.
La voz de la verdadera Iglesia debe decir hoy ¡Ven Señor Jesús! Y ¡Estoy listo!.

Los adultos o maduros no vienen a recibir sino que han salido de todo lo que es tibieza o frialdad. Los que fracasan o
hacen el ridículo en el cielo son los que se exponen a si mismos como los exitosos. La buena batalla o la corona de
Justicia no son para todos. EL pastor se siembra en la congregación y con los años el fruto se ve en los consiervos. 
Los consiervos no se acercan al altar a pedir sino a presentarse como la ofrenda.

1 Reyes 18:30
Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que
estaba arruinado.
Si Dios pone un pastor suyo, le dará autoridad y lo capacitará para enseñar.
Crecer en el equilibrio del Espíritu Santo quiere decir que si podremos entrar por la aguja del Muro de Jerusalén (eran
puertas estrechas que solo permitían entrar a aquellas caravanas que lo dejaban todo fuera de los muros). Los ricos
de Dios saben pasar por pobres. Los dones no enriquecen a su propio yo. Sin discernimiento somos fácilmente
engañados por aquellos que tienen muchos dones. Los que se salen de la verdad del Camino que es Jesús, son
malditos e irán al infierno. Recibamos la palabra que es buena para toda nuestra edificación.

Elías restauró el altar de Jehová que estaba derribado. Elías convencía a Dios por el celo que le mostraba. El
ansiaba levantar el testimonio de su Dios siempre.
Lo primero que discernía Elías era el tiempo de maldad que le había tocado vivir.
El Altar en medio de la congregación trae ánimo a aquellos que se consagran con su adoración.
Lo primero que tenemos que hacer es arreglar el Altar de Jehová. Debemos ser hijos con propósito de consagración.
Dios es quien enciende el fuego del altar. Satanás se esfuerza en derribar con su astucia el altar de Dios.  Cada
Pastor en la congregación que Dios lo pone, esta con la obligación de restaurar el altar y alimentar el fuego Santo.
La Palabra en meditación hace que seamos predicadores incluso en silencio.
1 Reyes 19:10

El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto,
han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la
vida.
Por el humo sabemos que hay fuego y por lo tanto ha habido altar de sacrificio.

Un pueblo que derriba los altares de fuego Santo, son pueblo corrompido y ausente en los cielos. Hay altares
levantados que aún no conocen a Dios pero se autoproclaman poseedores de la verdad. Dios no acude a un altar en
ruinas.
Si renuncio y le reconozco en todos mis caminos Él se queda en mi altar a vivir.

Los demonios que más abundan hoy son los que enseñan el protagonismo. No podemos presentarnos ante
Dios sin sacrificio para el altar. En Génesis, Caín no trajo una ofrenda con sacrificio de sangre y por lo tanto, no
agradó a Dios.
Sin formación de las escrituras nuestro altar estará derribado y no tendrá una ofrenda agradable a Jehová. En su altar
Dios no quiere la verdura de Caín (lo carnal que es de la tierra) El fruto para la ofrenda debe ser sacrificio de Sangre.

2 Crónicas 33:1
De doce años era Manasés cuando comenzó a reinar, y cincuenta y cinco años reinó en Jerusalén.
Un altar con fuego extraño es abominación al Señor. Si restauro el altar en mi corazón no entrará cosa inmunda
que lo contamine.Los demonios en forma de dioses también enseñan a los suyos a que levanten altares a Satanás.
En la ofrenda del altar a Jehová dejaría un sufrimiento que solo la madurez y la confianza en Dios nos permitirá
sobrellevar.
El Altar de la Cruz fue el más grande porque el que murió allí se hizo más pequeño que todos.