IGLESIA CRISTIANA EVANGELICA
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LA SANTA UNCION Y LA SANIDAD

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El aceite de la santa unción sana nuestra llaga
La palabra unción sólo la pueden entender los que verdaderamente viven en guerra espiritual. Dios no acepta un creyente
a medias; desea que nos entreguemos por completo. El creyente no puede jugar con su salvación.

En el capítulo 3 de Hebreos nos enseña que no dejemos de reunirnos y que lo hagamos de corazón, no religiosamente. Muchos
adoran a Dios en su alma, pero ahí Dios no derrama su unción, porque es el hombre viejo natural que no percibe las cosas del
Espíritu. Dios desea sólo adoración en espíritu y verdad.

El pueblo de Dios a nivel mundial ha perdido la fe y muchos siguen ligados a las cosas de
la carne. Necesitamos al Espíritu para santificar el alma y el cuerpo; y esto es, a
través de la obediencia.

El pueblo judío a causa de la murmuración y la incredulidad se perdió y no pudo
entrar en la tierra prometida. Por eso, debemos escuchar la palabra en el espíritu para
obedecerla, porque si lo hacemos tradicionalmente nos volveremos religiosos. Dios
insiste que en los tiempos que vivimos no dejemos de reunirnos; es necesario para ser
arrebatados, pero haciéndolo con todo el corazón.

La unción verdadera de Dios permanece con la persona que tiene la unción y permanece
con Dios; si nos salimos de la unción entonces nos puede pasar como a Sansón que
reveló el secreto de su unción y al final la perdió.

Sansón primero perdió la unción y luego se quedó sin visión cuando le quitaron los
ojos. Los que buscan el reino de los cielos son sencillos y no buscan protagonismo.

Necesitamos llenar nuestra lámpara de aceite que es la palabra de Dios.

Isaías 1:6

“ Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y
podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizada con aceite”

Representa el hombre viejo, el que no puede relacionarse con Dios; no hay nada sano en
él; ni sus pensamientos son buenos. La santa unción de la palabra no ha sido creada
para entrar en el hombre viejo, pero Dios le da al pastor la unción y los dones de sanidad
que juntamente con el aceite de la palabra pueden sanar todas las heridas de nuestra
mente.

Dependemos de mas bien que Dios nos conozca a nosotros y sea Él que nos diga que
somos sus hijos y Él nos apruebe. No sirve de nada decir que conocemos a Dios si en
verdad Él no nos conoce a nosotros. El no dejarnos de reunir es como la diálisis; que
dependemos de esa máquina para sobrevivir.

El verdadero sabio se deja corregir por otro sabio y es humilde.
La sencillez es lo que te vale, porque así es como se busca el Reino , siendo sencillo. Si buscas ser visto te alejas del reino, debes
buscar el manto de la sencillez. Le estás pidiendo a Dios que te escuche como una exigencia, pero tú, cuándo escuchas a Dios a
través del pastor. La enfermedad del hombre es grande

El aceite es muy importante en nuestras vidas. Es la palabra que limpia y suaviza. La unción no está creada para entrar en el
hombre viejo. Vamos con una actitud de protagonismo, queremos mandar a Dios. Debes dejar salir para poder entrar, si no vacías
tu porquería de ti no puede entrar lo bueno de Dios.

La palabra que se siembra con dolor es la que queda, pero la que va con aire juvenil como que todo es bueno no llega. Todo en un
equilibrio. Los niños deben ser instruidos por tutores como en las escuelas; no los puedes dejar que hagan todo lo que quieran, se
desvían y lo que no hayas corregido a tiempo luego va a ser muy costoso.

Convences mas con una actitud de practicar que de saber.

El sabio es el que se deja corregir por otro sabio, porque así será mas sabio, es mas humilde. La meditación es necesaria para que
la palabra quede asentada en ti. Cuando la gente, los predicadores niegan el rapto, ya no puedes esperar nada de ellos. Dios pone a
los pastores para que les oigamos, y así somos instruidos para su venida. Cuando algo no lo entiendas di amén, pero no le digas a
Jesús que te oiga como si tu fueses más que Él.

En los dones del espíritu no hay categorías, las categorías están en los dones de ministerios que son los que controlan a los demás;
los otros están al servicio del ministerio. La iglesia es criada, sierva de Dios. No hay nada peor que un ignorante se levante en la
congregación y se haga el listo.

Los señores les piden cuenta a su mayordomo, no al resto del servicio.

Si lo que Dios nos ha dado no lo ponemos a producir nos lo quitará. La palabra es una aplicación que sana nuestras heridas.
Jesús ya lo hizo cuando cumplió con toda la ley para que nosotros pudiésemos ser lavados. Las personas que no cambian el
corazón, les va a costar porque están en el último nudo, y hay que tener cuidado que no se levanten en las congregaciones como si
supiesen.

La espiritualidad es humildad, es esconderse, humillarse, y no destacar.
Lo que te hace profesional es tu humildad. Porque los humildes son los que crecen con alegría.

La fe significa confiar, es esperar. Es una convicción interior que espera lo que no se ve, y que Dios de la nada hizo. Él es el único
que hace de la nada. Si no hay confianza no hay fe. Lo que importa es que seas fiel en lo poco, y no un cantamañanas. Dios no es
un empresario o jefe natural, agradar a Dios es mediante la fe y la santidad. Y si esa santa actitud no está no le vas a agradar.
Todos nuestros gestos y actitudes deben estar exentos de maldad. Todo lo que no construye o edifica en tu casa es maldad, y
luego no te podrás justificar porque tienes una llaga podrida.


Debemos reconocer si hay una herida o llaga podrida en nosotros, y chequearnos bien para poder reconocer cuánta hinchazón hay
en nosotros; y acudir al aceite y bálsamo de la palabra que trae Dios a través del siervo para que nos sane.

Lucas 10:33-35

“Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas,
echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los
dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ”

La necedad crea pus y te hincha. Hoy no hay gente que practique la misericordia porque llevan dos vestidos, uno para la iglesia y
otro para la calle. Los que viven en la verdad no hacen estas cosas. La unción es el aceite que cura heridas. Así que, acepta el
aceite que te va suavizar y curar hasta que Él regrese.

Con sabiduría, con gracia y unción se corrige el pecado y los trastornos de la mente. Estos trastornos son influenciados por
espíritus malignos. Por eso necesitamos al Pastor que tiene la unción para ayudarnos. También con misericordia y verdad se
corrige el pecado difícil de hoy.

Si no se te corrigió a tiempo, ahora no te vas a dejar tocar. Tienes a una fiera delante que no la puedes tocar. Si no cortas a tiempo
se levantan sinvergüenzas, porque de pequeños has consentido de todo. Estamos pendientes de la mosca de los demás pero no
vemos el camello que hay dentro de nosotros.

La palabra de Dios tiene mucho poder donde hay hambre y allí actúa poderosamente.

Debes orar a Dios con corazón sincero y no predicarle a Él. Con misericordia y verdad se corrige el pecado. No pretendas saber
cómo dirás o cómo harás, o qué le podrás decir a alguien. Los que son de Cristo abrazan la palabra. Cuantos dicen: ¡Dios, óyeme!
y Dios te dice: ¿ llevas aquí 20 años y todavía no me has escuchado?”

El pastor es el mesonero al que Dios le envía su palabra para sanar. La palabra de Dios se adapta como medicina a la necesidad de
cada uno y sana la herida. La palabra hace bien al sencillo y éste se goza de todo lo de su Señor.

El discípulo es el que ha sufrido, y está venciendo, y puede seguir a Jesús.

A Dios le agrada que no estemos parados y quietos, y que estemos siempre pendientes de trabajar para Él. Pero las personas muy
cambiantes son muy peligrosas.
Sobretodo donde tenemos que dar la talla es en la familia, y que lo que tengas de Dios lo pongas en tu casa para edificar a los que
tienes contigo.
No es lo mismo gritar que chillar, los demonios chillan pero los espirituales gritan de júbilo. Lo peor que puedes tener en tu casa es
una mujer necia que quiere vivir en sociedad y apariencia.
Los mentirosos no entran en el Cielo, y si vas diciendo yo tengo, yo esto… queriendo aparentar lo que realmente no tienes, vigila
porque lejos estás de la salvación.
Formar una iglesia, un pueblo para que Dios se lo lleve no lo hace un cualquiera sino debe ser una persona consagrada.
La palabra llaga es aflicción , castigo, quebrantamiento, infección, pecado, daño, sin unción.

Lo necio que cogió Dios lo transformó, pero luego has de cuidar de no caer en lo que eras antes. Por la gracia de Dios soy lo
que soy. La gracia es un don de Dios, no es lo que dicen los curanderos.
La gracia te hace virtuoso, te llena de misericordia, y te da unción, tienes palabra que cicatriza. No puedes coser o cicatrizar si
primero no quitas la infección y la pus.

A la palabra hay que echarle el nudo para que no se escape de ti, como cuando se cose sino echas el nudo al hilo el vestido se
deshace. El nudo es la fe, si la palabra no tiene fe no une. Debes pedirle al Señor que te de disciplina para escuchar. Si cuando
sales de la congregación no pones nudo a la palabra se te olvida todo. Dios te dirá dónde está el talento que te di, y te demandará
los intereses de la palabra que has recibido.

Si cuando hablamos o aconsejamos a los demás no tenemos fe, aceite y unción no echamos nudo a la palabra y el vestido se
deshace.
No te has preocupado de la espiritualidad, sino de leer  libros. El único libro que te hace espiritual es la biblia si la practicas, porque
ella es la carne  de Cristo y el vino del Espíritu, y el alimento para nuestra alma.

La gente creerá en el arrebatamiento cuando se vaya la iglesia, hay que creer antes. Los niños en la escuelas sino rinden
suspenden, y si no se comportan como deben los expulsan. Dios bendice a los sencillos. La gente sencilla es la más feliz, no tiene
complejos, no va con el estilo de vida mundano.

Jeremías 30:13-16

“No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. Todos tus enamorados te olvidaron; no te
buscan; porque como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y de la multitud
de tus pecados. ¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu iniquidad y por
tus muchos pecados te he hecho esto. Pero serán consumidos todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irán en
cautiverio; hollados serán los que te hollaron, y a todos los que hicieron presa de ti daré en presa.”

Dios trae juicio para poder cambiar nuestro corazón, porque somos muy cambiantes y hay mucha maldad en nuestro corazón;
somos muy variantes para Dios y los demás.

Mateo 24:50,51

“vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con
los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.”

Los que no se reúnen, ni buscan a Dios se quedarán en el día del Señor.
Venir a la iglesia es para echarle el nudo al hilo, para que cuando salgas todo lo que has recogido te lo lleves a casa y no lo pierdas.