IGLESIA CRISTIANA EVANGELICA
SAMARIA
martes a las 19:00 h
viernes a las 19:00 h (culto de oración) 
sábados a las 18:00 h
domingos a las 11:00 h y a las 18:00 h

IGLESIA SAMARIA. TERRASSA
C/ Moncada 664 Terrassa (Barcelona - España)
Telf. (+34) 93 731 11 81
samaria@iglesiasamaria.org
MUSICALES DE SAMARIA
HORARIO DE CULTOS
LA PASION
POR TI Y POR MI

LA GRACIA RESTAURA Y NO ACUSA

>>VOLVER AL MENU DE PREDICAS ESCRITAS
Somos salvos por gracia
Amar la palabra es amar la justicia y amar a Dios. Jesús no es nada para ti sin la palabra ni la palabra es nada para ti sin Jesús.
No vienes a la iglesia a memorizar la palabra sino a ser creativo y a ordenar tu mente.
Primero ordena tu casa y después ya podrás ordenar la de los demás.
Mientras Cristo estaba en la tierra se seguía el Antiguo Testamento, entretanto él
estaba en pie como heredero todo lo que decía era para su pueblo judío (su rebaño), pero
al morir es cuando comenzó el Nuevo Testamento alcanzando también a los gentiles
(Juan 10:14-17). Cuando Jesús subió al trono del Padre empieza el evangelio a los
gentiles, el don de la gracia de Cristo.

En la Ley de Moisés (Antiguo Testamento) estaba escrito que cuando a una mujer se le
sorprendiera en adulterio se le apedreara y muriera, pero eso se enseñó a personas
específicas que mataban por matar fríamente sin razón, pero Jesús humildemente dijo,
delante de la mujer adultera que pusieron delante de sus pies, quien este libre de pecado
que tire la primera piedra; nadie fue capaz de arrojar la piedra porque sus mismas
conciencias les acusaban de que ellos tampoco estaban libres de pecado (Juan 8:3-11).

Cuando Jesús murió en la cruz bajó al Seol para liberar a los que estaban
cautivos, el entró con sus llagas y su sangre derramada por los que estaban en el seno
de Abraham cautivos por los pecados, y Jesús allí los limpia. Cuando resucita el problema
acusador de matar y juzgar termina, comenzando así el Nuevo Testamento donde el
amor de Cristo limpia al pecador.

Satanás obsesiona a la gente para que busque los pecados de los demás, nadie
tiene derecho a juzgar el pecado de los demás. Se debe orar por el pecado de tu
hermano en vez de señalarlo, juzgarlo y condenarlo. Si alguien tiene que juzgar será el
pastor (ungido por Dios) que es la persona puesta con autoridad espiritual para cubrir,
porque si no se actuaría con libre albedrío alterándose el orden en la iglesia.

La mala costumbre de acusar a los demás hace que no te des cuenta de tus fallos.
Por poner algún ejemplo: sólo con tener a tu hijo delante del televisor viendo el fútbol todo
el día hace que ya lo estés llevando a la idolatría. Otro ejemplo sería el caso de aquel que
enferma a su mujer o sus hijos psicológicamente, prohibiéndoles y añadiéndoles una
carga de religiosidad legalista.

Estos casos según el Antiguo Testamento serían causa de apedrear, en cambio, el
pastor ungido no te señala, más bien te cubre. Ahora bien, si el pastor reprende a un
miembro de la Iglesia 3 veces y éste no hace caso puede ponerlo en la puerta; sin
embargo, los miembros no pueden echar ni juzgar a nadie porque esta tarea le
corresponde al pastor.
La Biblia te hace triunfante, tienes que vencer con la palabra no con la carne (costumbres o culturas que modifican la
enseñanza bíblica a su comodidad). Quien persigue y se mete con la iglesia se entromete con Jesús. Protege tu lámpara que no se
apague, no seas pendenciero porque vaya que pierdas el don de Dios, valora el regalo de la gracia de Cristo en ti, no lo rompas.

No cometas el error de señalar pensando que no necesitas obedecer al pastor que te trae la palabra, si es quien siembra en ti la
riqueza espiritual no hay nada de malo en que recoja lo material, no morder la mano de quien te da de comer (1 Corintios 9:11-16).

¿Cómo se arreglan y restauran los problemas de adulterio, fornicaciones, caídas...? Mediante la oración sin condenar ni
señalar y siempre que haya arrepentimiento verdadero. Esto no significa que se pueda pecar de nuevo siempre que quiera, el
arrepentimiento verdadero hace que no se desee volver a pecar constantemente (Romanos 6:15-16).

Por otro lado están los adúlteros espirituales que trafican y tuercen las Escrituras, en estos casos  ya no se puede orar por ellos
porque Dios los considera pecados de muerte.

Lo que crees que es de condenar, para Dios no es nada, déjate transformar y no intentes vigilar la vida de los demás para acusar,
pon un manto de amor para cubrir y ora, el amor cura y hace cambiar a las personas.

En el Antiguo Testamento se apedreaba pero en el Nuevo no hay acusaciones, a no ser que sean problemas en familia. Dios pone
al pastor por príncipe en la iglesia, quien sostiene la cuerda en el último nudo y ora por ti con la esperanza de que no te pierdas.

Dios nos quiere irreprensibles sin mancha ni tacha, en el Nuevo Testamento Jesús aplicó la gracia a la mujer adúltera dándole
la oportunidad de ser salva y no la acusó, cuando el ve un corazón arrepentido hace personas nuevas. En el Nuevo desaparece la
acusación siendo nuestro abogado Jesucristo el justo quien intercede por nosotros, y el Espíritu Santo te pone bajo convicción. No
condenes a nadie porque mañana te puede pasar a ti. Aprende a bordar tu corazón con el amor de Dios, no practicando fuera de las
reglas establecidas, siempre en el orden que Dios establece. El antiguo pacto no es el evangelio, en el nuevo empezando por
Romanos ya tienes la revelación de Jesucristo donde encontrarás abogado, jueces, enseñanza, sujeción.. lleva siempre el Nuevo
Testamento. Hay que armarse de la armadura de Dios para vencer los pensamientos del maligno.

Todo lo del Antiguo Testamento se traspasó al Nuevo Testamento por Cristo, firmándolo mediante su sangre la cual somos
todos justificados, siendo salvos por fe la cual te lleva al entusiasmo, al valor, a la gracia, entrega, no es cobarde, te lleva a competir
con agresividad espiritual, la fe te lleva a cumplir y a ser valiente, te comprometes siendo de un mismo corazón. Sin fe te es
imposible cumplir y agradar a Dios, eres cobarde. El cristiano sin fe no es cumplidor.

La gracia restaura cuando hay arrepentimiento y todos los años de vida que el enemigo te ha quitado Dios te lo adelanta,
las promesas te alcanzan.

Después de la muerte la vida continua y sabrás que te encontrarás con la Luz de Jesús, tu redentor vive y te encontrarás con Él.
Esta promesa es real y tienes que vivir con esa esperanza, es lo que te tiene que importar, piensa siempre que la gracia te restaura.

La Iglesia tiene la responsabilidad de respaldad al caído y levantarlo. La obra es costosa y cada uno es responsable del otro, vigilar
que nadie meta cizaña en los demás. La verdad de Jesús a unos los acercaba y a otros los separaba.

La oración es unidad sin protagonismo clamando por tu ciudad, las almas le pertenecen a Cristo y hay que robarlas al
enemigo, tienes que ir más allá de tus fuerzas, siempre se puede más no te conformes.

En el Antiguo se juzgaba para matar y en el Nuevo se juzga para restaurar, evita vicios de desunir y usa la palabra de Dios.