IGLESIA CRISTIANA EVANGELICA
SAMARIA
martes a las 19:00 h
viernes a las 19:00 h (culto de oración) 
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domingos a las 11:00 h y a las 18:00 h

IGLESIA SAMARIA. TERRASSA
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MUSICALES DE SAMARIA
HORARIO DE CULTOS
LA PASION
POR TI Y POR MI

LA GLORIA POSTRERA SERA MAYOR QUE LA PRIMERA

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Amar la cruz es amar el arrebatamiento
Los que aman desde el corazón, solo con un gesto tiene la facultad de hacer llorar. Debemos ser comunicativos con
el amor del Señor siempre.

Cuando no tenemos peso de pecado ya estamos en el principio del arrebatamiento.
Jesús se convirtió en la víctima para ocupar el lugar del sacrificio. Cada minuto que pasa aquí se puede volver
escalofriante para aquellos que viven el evangelio verdadero.

Los bebes y los carnales no pueden ver la gloria de Dios. No la saben discernir. Felipe el apóstol, estuvo tres
años junto a Jesús y aun así le pregunto o le pidió que le mostrase al Padre; esto quiere decir que no discernía la
gloria del primer tiempo.
Los que más se humillan más disfrutan la bendición de la gloria Divina. Si la gloria nos visita y estamos en un estado
de carnalidad incluso podemos enfermar.

La iglesia es la que ejerce de intermediaria  para que Dios bendiga a los países. La iglesia verdadera es la que
clama y ejerce presión para atarle las manos al diablo. Sin oración no hay deseos contestados.
Cuando hay un propósito divino para una congregación en concreto, no importa los acontecimientos que preceden
sino lo que alcanzan con su constancia y fidelidad. Para ello es necesario dejarse llevar por la nube de gloria y
también por el sufrimiento de los escogidos.

Una señal clara de madurez es tener sueños con el mismo Jesús. “Dejando ya las cosas de niño” entonces nos
vendrán las plenitudes de un ser maduro.

El toque de Dios no es físico. El suele tocar con la suavidad  y la ternura de un niño.
En el evangelio del postrer tiempo no existe la confusión. Todo lo que desprende el trono es fuego y poder  de gloria.
La palabra es para ser experimentada en el corazón. Un mensajero de Dios está primeramente para levantar un altar
de fuego. Su altar tiene que ser Santo.

El Dios del cielo y de los reinos no es conforme a  los dioses que se muevan abajo en la tierra. La santidad está en
el camino angosto. La gloria postrera requiere de años de preparación de su  altar. ¿Cuánto le dedicamos a Dios, mi
cuerpo, mi alma o  mi espíritu?.

Dios no deja descargar el peso de su gloria sobre hombros que no se han trabajado en la pureza y la
santidad.
La gloria postrera es celo, poder y santidad.
A su Iglesia lo que le vale es la fuerza del VARON DE DOLORES, el que experimentó los quebrantos más fuertes.
Por su sufrimiento estamos nosotros en pie y salvos.

La gloria de Dios no es lo que ven nuestros ojos sino el impacto que experimentamos dentro del corazón. Los
maduros son deseados por los demás. El tiempo es tan corto, que no podemos menospreciar su obra entrañable. La 
Sangre de Jesús no fluye si no te tiras al suelo y empiezas a clamar misericordia y perdón.
La gloria de Dios  en el Monte Tabor, se creció tanto que no podían estar en pie ante ella.
La gloria que Cristo ha puesto dentro del corazón es mucho superior a lo que los antiguos experimentaron, porque
queda mucho más cerca el Rapto y los Reinos que nunca.

La Palabra para la Iglesia postrera es un potencial en las manos de los que le creen. La gloria postrera es el
anuncio de la Paz que se saborea ya de la eternidad.
La  Unción crece lo que nosotros la dejamos crecer dentro de nuestro. El  Señor no le niega las peticiones a  los que
abandonan Babel y la dejan atrás.

Dios no tiene necesidad  El no es humano. Por eso nosotros tenemos que mendigar su atención.
El que oye, guarda y practica, éste es sabio para Dios. El título que Dios otorgara será aquellos que se humillan y
lo dejan todo por El.

En el turbante que llevaban los sacerdotes en el antiguo testamento habían unas escrituras que decían Santidad a
Jehova . Al igual nosotros hoy debemos llevar grabado en nuestra mente y en nuestro corazón, SANTIDAD A
JEHOVA.
Las riquezas están allí donde se entiende y se aprecia la gloria postrera.
El nos hace prósperos concediéndonos su favor.
El Sacrificio de la Cruz, es el avivamiento perfecto de la primera y de la segunda gloria.

AMAR LA CRUZ ES AMAR EL ARREBATAMIENTO.