Incluso los que hoy por hoy están en el lugar más bajo del cielo (el paraíso) no se pueden conformar, pues
están a un solo nudo de descender.
En mitad de una reunión de gloria, el diablo trae pensamientos a algunos miembros para que dejen la congregación,
estos pecan deshonrando a Dios, son expulsados del paraíso.
En la congregación de Samaria se derrama tanta gloria que Dios nos juzgará un día en base a todo ese protocolo que
Él ha predestinado.

Ponernos en las manos del Espíritu Santo quiere decir que su imagen se perfeccionará en nosotros.
Nosotros escogemos mediante la entrega el lugar que queremos ocupar en su Gloria.
La mínima Fe, solo es útil para salvarse pero no para verle.
Miles de cristianos viven solo con el objetivo de salvarse aunque sea por fuego.
La vida del pastor, su enseñanza, sus anhelos están siendo trasvasados en unos pocos de la congregación.
El pastor traspasa su vida a los que le atienden con diligencia. Si no avanzamos de gloria en gloria seremos como el
agua estancada y que acaba oliendo mal.

ADN del Padre: nacidos por el Espíritu.
ADN del alma: es la información del diablo y obras de la carne.
El ADN del alma se llama pecado, pues engendró en su ser el querer ser superior a Dios.
Si hoy es el día del Señor, ¿Por qué millones de cristianos solo le dedican una o dos horas a Él?

1ª Corintios 9:23

Y eso hago por causa del evangelio, para hacerme coparticipe de Él.

Pablo peleó hasta el final para eliminar su viejo ADN. Para poner a su alma bajo servidumbre de su espíritu.
La queja es el error nº uno de miles de creyentes. Con ella destruyen sus vidas y las de sus seres queridos.
El ladrón arrepentido de la cruz, se quedó en el paraíso, pues al no tener obras no ascendió a ningún otro reino.
El llegar a la nueva Jerusalén es el premio más grande. Todo aquel que lucha, debe hacerlo legítimamente.

¿se puede descender de un reino a otro?

Por supuesto , el desatender las labores de limpieza del corazón, equivale a perder santidad y sin ella nuestra meta
cae de nivel.
Pablo se desvivía por expulsar el ADN de su alma pecaminosa.
Si andamos conforme al Espíritu, viviremos y lo haremos en abundancia.
El sueño viene a nuestros ojos y es señal, de que nuestros instintos estén despiertos, para alimentar artificialmente
no vivirán, la luz de Dios en su rostro.

Nuestra alma quiere religión, no quiere la santificación.
No puedo debilitar al Espíritu Santo, para que no se crezca el pecado en mi.
Pablo era consciente, que los residuos en su alma le impedían acercarse a Dios.
La corona de la nueva Jerusalén, es espectacular y digna de ser anhelada por muy pocos.
Para los que son hijos de luz es más difícil mirar atrás.

La maldad hace que el amor decaiga y se marchite. Los que desean ser arrebatados, Él les exige sin mancha y sin
arruga. Equivale a pedir destino la nueva Jerusalén.
La vida de ascender a los cielos de los cielos es puro entrenamiento y sacrificio.
Muchos predicadores enseñan a otros a que se entrenen y olvidan lavarse ellos y santificarse.

Juan 8:34

Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.

El que practica el pecado, el ADN del pecado le gobierna.

Hebreos 12:1

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de
todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.

Sin despojarnos del peso del pecado, nuestra alma seguirá teniendo el control.

1ª Corintios 6:2

¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois
indignos de juzgar cosas muy pequeñas?

Tengo que cambiar mi vida “si hoy”.
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