IGLESIA CRISTIANA EVANGELICA
SAMARIA
¿PADRES, ESTAMOS DESEMPEÑANDO EL PAPEL QUE NOS CORRESPONDE?

COMO SER UN BUEN PADRE

Problemas de soledad - como superar la soledad y depresión
El problema de como superar la soledad tienen solución
- No permitas que la soledad inunde tu vida

- Recuerda que hay una solución al alcance de tu mano

- Aprende a superar la soledad

- En ti esta la decisión
Los Padres tenemos la obligación de enseñar y educar a nuestros hijos.
Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Proverbios 22:6)

En Deuteronomio 6: 5-7
Y amarás a Jehová  tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.
Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;  y las repetirás a tus hijos,
y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte y cuando te levantes.

En primer lugar, tengo que decir que es muy difícil hablar sobre la relación educativa de los padres hacia los hijos en un hogar cristiano, ya
que algunas de las conclusiones a las que hemos llegado después de algunos años como padres, es que hemos de aprender a dejar nuestro
hogar en manos de nuestro Padre que está en los cielos y que vive dentro de nosotros, solo así el Señor conjuga tu experiencia con su
conocimiento para poder poner en practica su palabra.

Siempre hemos escuchado que los niños desde los 6 meses que empiezan a observar todo lo que les rodea, hasta que se hacen grandes, son
como esponjas, que absorben continuamente lo que ven, lo que sienten y lo que experimentan. Toda esta continua información va formando su
personalidad, y su futuro comportamiento ante la vida.

Por esta razón, la conducta y comportamiento de los padres ante sus hijos y en la vida en general es fundamental para sus cimientos
personales, pero claro que esto, no es lo único que formará interiormente a nuestros hijos.
La mayoría de los padres que tenemos más de un hijo, solemos decir “mis hijos han recibido todos la misma educación, pero cada uno de ellos
se comporta de forma diferente. ¿Cómo puede ser?

La respuesta más habitual  suele ser: “ Cada uno, es como es y por mucho que hagas se lleva en los genes;  pero no es tan sencillo.
Es cierto que Dios nos crea a cada uno individualmente y nos hace seres exclusivos, unipersonales y únicos sobre la creación. No solo
espiritualmente sino, física y biológica mente.

La ciencia ha avanzado mucho en este tema de la información genética.  Realmente es un misterio para el hombre (que en parte está
aprendiendo a desvelar) todo lo concerniente a la información contenida en el ADN.
A pesar de lo que dicen algunos célebres científicos los cuales no creen en un Creador. Es de necios pensar que esta maravilla perfecta que es
nuestro ser biológico, haya aparecido en medio del cosmos por azar o casualidad.
Volviendo a la educación; nuestro Creador, nos hizo seres tripartitos (espíritu, alma y cuerpo). La educación debería ir dirigida a cada
una de estas partes de nuestro ser.


APRENDIENDO A EDUCAR A NUESTROS HIJOS

Tratamos de educar a nuestros hijos, empleando los métodos que hemos aprendido de nuestros padres, de la Religión, de nuestros amigos
que han sido padres antes que nosotros, del ambiente en el que hemos vivido, de libros de psicólogos, o simplemente nos dejamos llevar por
nuestro propio instinto de padres, sin tener en cuenta los consejos del que más sabe de nosotros, que es el que nos ha creado; No solo a
nosotros, sino a todo lo que nos rodea.

Este Creador así como un buen fabricante de un producto, nos ha dotado de un libro de instrucciones, el cual contiene las respuestas a
todas nuestras preguntas y constituye la fuente inagotable para toda necesidad de nuestro ser (Espíritu, Alma y Cuerpo) Este libro de
instrucciones se llama,  la Biblia. Que es, La Palabra de Dios.

Dios el creador nos enseña en su libro de instrucciones que nada de lo que tenemos y poseemos en este mundo, nos pertenece. Puede que
esta afirmación le parezca  un poco extraña a muchas personas. Aunque si reflexionamos un poco sobre esta cuestión, nos llegaremos a dar
cuenta de que a este mundo, llegamos desnudos y por muy importantes que lleguemos a ser en el, o por muchas riquezas materiales o fama
que hayamos tenido en este mundo, cuando llega el momento de abandonar el cuerpo físico, nos encontramos con el hecho de que no te
puedes llevar nada, ni siquiera tu propio cuerpo el cual te ha transportado durante toda tu vida.

Por tanto, entre las cosas que no nos pertenecen, están los hijos, aunque son responsabilidad nuestra mientras no abandonan el hogar para
formar otra familia. Dios nos concede los hijos para que los eduquemos y enseñemos a amarle y servirle a El, y  que sean objeto de su
alabanza y adoración.


COMO SER BUENOS PADRES

Los padres tenemos la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos a buscar a Dios en Santidad, pureza y oración, lo cual nos conduce a
una relación personal con Dios, que es la clave de nuestra existencia.
Como hemos dicho anteriormente, los niños son como esponjas, que observan continuamente el ambiente que les rodea, cuando hablamos de
ambiente quiere decir todo cuanto captan con sus 5 sentidos.

Los hijos aprenden sistemáticamente de los padres, sobre todo en los primeros años de su vida, en los que la mayoría del tiempo están
recibiendo ejemplo de nuestro comportamiento, observando nuestras actitudes en las diferentes situaciones cotidianas. Si peleamos
continuamente con la esposa, si mentimos o decimos la verdad, si somos los mismos en casa o fuera de ella, si tenemos una vida de oración,
si somos irascibles o pacificadores, si criticamos o bendecimos, si castigamos o corregimos, etc.
Si no disciplinamos a nuestros hijos con amor, le hacemos un flaco favor a su seguridad y educación. En estos últimos tiempos, hemos pasado
de una educación machista y bravucona basada en el temor a los castigos físicos de los padres, a una educación totalmente fuera de toda
lógica. Hemos pasado de un extremo a otro en muy pocos años.

Eso si, siempre apoyándose en informes y estudios elaborados por psicólogos de corte súper liberal, que son los que dicen que a los hijos
hemos de dejarles hacer todo lo que quieran para que se desarrolle su personalidad sin ningún impedimento por parte de  los padres.
Argumentando que la disciplina cohíbe al menor e impide el desarrollo natural de la personalidad. Este pensamiento es la antítesis de las
enseñanzas de Dios, de la misma forma que una educación inquisidora también lo es.

Hoy en día, los padres modernos no tenemos tiempo de educar a nuestros hijos, y dejamos que la educación que debemos impartir
nosotros en casa, la delegamos inconscientemente a los diferentes agentes de la sociedad que comportan el ambiente en el que se mueven
nuestros hijos.
Cuando los padres estamos cansados del trabajo diario y llegamos a casa, encontrándonos a la esposa peleando con los pequeños reyes del
hogar, en lugar de corregir el mal comportamiento que han tenido con su madre durante todo el día, les llamamos un poquito la atención porque
no venimos de humor para enfadarnos. Rompiendo así toda la estrategia de la esposa que les había dicho a sus hijos…¡Cuando venga vuestro
padre, ya veréis como os pone en disciplina!.

En lugar de eso, solo reciben un amago de “toque de atención” y como premio…¡Venga!,  dejamos que vean TV, tragando cualquier tipo de
programación, que por cierto hace algunos años, se cuidaba bastante el contenido de la misma. Ahora parece que ya no tiene importancia
el evitar que los niños vean contenidos claramente no aptos para ellos. Y  en horarios en los que pueden estar delante de las pantallas
incluso con los padres. Hablamos de programas con contenido muy violento, programas basura que no vamos a poner nombre, para no herir
sensibilidades, programas del corazón los cuales se dedican a criticar y a aflorar los peores defectos humanos, Escarnecimiento verbal, de las
personas, programas con sexo explícito, jóvenes perdiendo su dignidad, etc,.
Hasta los dibujos animados contienen mensajes subliminales que pretenden educar a nuestros hijos a una forma de conducta normalizada por
estos medios, destinada a que la sociedad se convierta en víctimas de la inmoralidad, agresividad, liberales, sin afecto natural, apartados de la
familia.

Imprimiendo en la mente de los más jóvenes sobre todo,  y de los mayores también, la idea de que para triunfar tienes que ser el más fuerte, el
más guapo, el más inteligente y tener el mejor coche, junto con el mejor perfume, sin importar a quien pisas para obtener tus deseos y
propósitos, usando de violencia si es necesario. Promocionando el orgullo, la popularidad, el protagonismo y el egoísmo.
Debido a eso, la delincuencia juvenil ha aumentado exponencialmente en muy pocos años, lo cual genera problemas en los hogares, las
escuelas, las Iglesia y la nación entera.

Después de analizar todas estas cosas uno puede pensar que ya no hay esperanza para poder educar a nuestros hijos ni aun siguiendo
el libro de instrucciones de Dios.
Pero si que la hay, es solo que no es nada fácil humanamente educar a un hijo, nunca lo ha sido, pero ahora más que nunca necesitamos la
ayuda de Dios.


TESTIMONIO PERSONAL DE UN HERMANO

Por la gracia de Dios mi esposa tuvo dos hijas; la primera tiene ahora 23 años y ya está casada, por cierto; Tienen una hija preciosa, una
bendición de Dios. La segunda tiene 17años
Mi esposa y yo, conocimos al Señor cuando todavía éramos novios. A los dos años de creyentes nos casamos y a los tres años Dios nos
bendijo con nuestra primera hija, cinco años después nació la segunda.
Los dos han crecido en un ambiente Cristiano, con enseñanzas cristianas, pero no han tenido el mismo ejemplo de sus padres; Me
explicaré……

Cuando nos convertimos a Jesucristo, éramos unos bebes en el Señor, cuando tuvimos a nuestro primer hijo, seguíamos sin dar la talla y
cuando nos paramos a pensar y hacer balance de nuestra actitud como padres Cristianos, nos damos cuenta que la vida en Dios es un
proceso de aprendizaje, entrega, sacrificio y pruebas personales que el Señor utiliza para enseñarnos cual es su voluntad para nuestras vidas.
El problema es que cuando Dios nos habla a través de sus Siervos los pastores ungidos…..estamos sordos con mucha cera de este mundo
en los oídos. Escuchamos la palabra verdadera inspirada por el E. Santo, pero estamos ciegos, con  vendas en los ojos y nos cuesta
despegarnos de las cosas viejas de este mundo.

Leemos las Escrituras y nos cansa como una losa y no entendemos lo que leemos hasta que al final, hacemos lo que casi todo el mundo hace;
Nos acomodamos a vivir la religión Evangélica.
Cuando tu primer hijo ya es adolescente, y empiezas a sufrir los problemas que el mundo llama normales de los jóvenes, y ves que eres
totalmente impotente para entrar en el interior de tu hijo…. ya que hace ya tiempo que lo cerró, porque le dimos paso al enemigo para entrar en
nuestra casa y nuestra familia, con nuestra actitud religiosa de Evangélico políticamente correcto, pensando que somos importantes en la
Iglesia y para los hermanos. Nos percatamos que ya es tarde para rectificar.
Pero seguimos viviendo alejados de la realidad espiritual, dando paso al maligno para que nos robe la bendición y mine la mente y el alma de
nuestros hijos, porque los encuentra desprotegidos por la falta de oración, entrega, ejemplo, comprensión y amor verdadero de Dios,
en nosotros sus padres hacia ellos.

Cuando confieso que las dos no han tenido la misma enseñanza, es precisamente porque en la experiencia con la mayor, el Señor te pone a
prueba y trata de enseñarnos para corregir todo aquello que no está en orden, ¡pero no solo en tus hijos, sino sobre todo en nosotros sus
padres! Y si Dios te concede la gracia de darte cuenta de tus errores, entonces eres muy bendecido y comienzas a discernir, que la culpa
de que tus hijos no estén preparados mental y espiritualmente para afrontar las tentaciones de este mundo es de sus tutores, es decir sus
padres, que son los primeros que carecen de esa preparación.

Cuando eres consciente de ello, le pides las fuerzas que no tienes al Señor para que te ayude a poder ser un verdadero hijo de nuestro Padre
que está en los cielos, para que El, pueda hacer lo mismo con nuestros hijos.

Esto no viene por tener una conducta impecable en la Iglesia humanamente, ni por dar buenas ofrendas ni tus diezmos, esa preparación es la
que viene de la intimidad con Dios y la búsqueda de la santidad, la pureza de corazón, la humildad, la oración de intercesión, por la familia, por
la Iglesia, por los Pastores y por todo lo que el E. Santo pone en tu corazón.

Esto es lo que el libro de instrucciones y nuestro pastor dice que te da cobertura para que el enemigo no pueda tocar tu casa, ni tus hijos y que
no te robe lo que te pertenece, sino que devuelva lo que un día te robó.


PARA EDUCAR A NUESTROS HIJOS TENEMOS QUE DARLES EJEMPLO

Lo más importante en la educación de los padres hacia sus hijos, es el ejemplo que podamos darles desde que son muy pequeños.
Necesitan tu atención constante, hablar con ellos, orar con ellos, hacer que conozcan a Jesús y que confíen el El.
Claro que esto es muy difícil, si nosotros los padres no tenemos esa relación intima con Jesús, es imposible transmitirle a ellos los valores
elementales espirituales que van a ser los pilares de su educación.

Si nosotros los padres no vivimos una vida de santidad y buscando la manera de vivir en nuestro interior un romance real con Jesús,
despojándonos de nuestros pecados para poder estar llenos del Espíritu Santo, tal como dice el Libro de instrucciones, no vamos a ser
capaces de contrarrestar a la sociedad, que como dice la palabra de Dios, esta bajo el maligno.
Dios escogió a Abraham para ser un instrumento y Dios habló de Abrahán diciendo de el: "Yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después
de sí, que guarden el camino de Jehová" (Génesis 18:19). Meditemos un poco en esto.
Hoy en día vemos muchos hogares fracasados, algunos sin ninguna esperanza de reintegrarse.  La razón es que han querido ser ellos
mismos los arquitectos; y no le han dado lugar a Dios para que gobierne sus hogares.

Si queremos un hogar de prosperidad y de éxito espiritual, que es la base de la verdadera educación, debemos dejar que Dios sea el
constructor de nuestras vidas. Es necesario entregar en las manos de Dios a nuestra familia y Dios ha prometido tener cuidado de nuestros
hogares y de nuestros hijos.

Hagamos con nuestro ejemplo, que nuestros hijos escuchen la palabra de Dios con atención que viene dada por su siervo el Pastor,
dejemos que nuestros hijos asistan a todas las reuniones de la congregación y nosotros con ellos, hablemos con nuestros hijos del inminente
arrebatamiento de la iglesia, tratemos de escudriñar y entender la palabra de Dios, para que podamos en nuestras casas, hablar y enseñar a
nuestros hijos, los peligros que les acechan, sin convertirlos en seres excéntricos y llenos de temores, sino libres en su interior, no religiosos,
sino conscientes de la vida real en Cristo y de lo importante de la vida interior en Dios, que aprendan a amar la oración y la intimidad con el
Creador. 

Tengamos en cuenta que nuestra vida familiar es don de Dios (Génesis 33:05)  y los hijos son herencia de Él, por tanto, no demos tregua al
enemigo. Que Jehová lo reprenda.

AMEN
Aprendiendo a ser buenos padres
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